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Aguamarga es una pequeña aldea marinera
que no llega a los 400 habitantes y que se ha convertido
en lugar de destino de muchos visitantes que buscan la
impresionante belleza y sensación de tranquilidad que
depara el lugar. Se oculta entre un paisaje de
escarpados acantilados. La playa, con fina y oscura
arena, ofrece tramos aptos para el baño y otros más
abruptos ideales para la práctica del submarinismo.
Esta localidad almeriense conserva aún su
arquitectura típica de limpias fachadas, tan inmaculadas
como la claridad de sus aguas. La mismísima cala del
pueblo, de unos 800 metros es un buen comienzo para
iniciar un periplo por playas y calas de gran belleza.
Así, en coche se puede acceder por la rambla del Plomo a
la playa del mismo nombre. Grava y fina arena se pierden
con el mar.
Aguamarga, al igual que sus vecinas, San
José, Carboneras o Las Negras han sido testigos del paso
de las centurias, se han sentado a ver pasar la vida de
diferentes culturas. Muestra de ello son los restos de
una antigua fortaleza, que debió ser en otro tiempo
majestuosa. |